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De 22 de junio a 8 de octubre de 2017 Lugar: contingencias de uso Sofía Táboas, Patricia Esquivias & Luciana Lamothe

Imagen de la exposición

Comisaria: Susana González

El proyecto Lugar: contingencias de uso examina el trabajo de tres artistas: Sofía Táboas, Patricia Esquivias y Luciana Lamothe, de nacionalidad mexicana y origen gallego, española de origen venezolano y argentina, respectivamente. El universo temático de los proyectos de las tres artistas se desarrollará en el ámbito de la ciudad contemporánea y la arquitectura, al tiempo que las obras presentadas tendrán como denominador común la promoción de actos que interpelen distintos entornos arquitectónicos concretos. Para ello, los trabajos mostrados corresponderán a la revisión de las obras llevadas a cabo durante los últimos años junto con el desarrollo de un proyecto específico realizado para la muestra. De la misma manera, la exposición pretende aportar una pincelada del panorama artístico latinoamericano como elemento fundamental en el dialogo artístico actual.

Sofía Táboas, miembro activo de la renovación del arte mexicano de los noventa, propone un trabajo objetual emparentado con el arte povera y el minimal, en el que subyace su interés constante y continuado por la investigación de conceptos como el espacio y el paisaje, así como la relación existente entre lo natural y lo artificial. Sus intervenciones artísticas reflexionan sobre la percepción, el tránsito de lugares y las distintas formas de habitar un espacio.

Patricia Esquivias centra su interés en la arquitectura popular, a partir de las personas y las culturas que la habitan, por medio de hechos e historias personales y a través de proyectos integrados por ensayos informales, anotaciones personales y pequeños relatos. Su trabajo cuestiona el papel de las artes en el ámbito arquitectónico, además de la autoría artística, la modernidad y la arquitectura como herramientas para la construcción colectiva.

La tradición gestual de Luciana Lamothe, cercana a las estéticas de la década de los noventa, plantea una noción de integración público-industrial que se remonta a los preceptos vanguardistas del constructivismo. Para ello, pone de manifiesto su intención de demandar una acción al espectador como aspecto imprescindible para que la obra llegue a cobrar otra dimensión, cumpliendo su imperativo de tono modernista: la forma sigue siempre a la función.