Del 21 de febrero de 2020 al 10 de enero de 2021 "Crebas"

Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC)

Francesc Torres (Barcelona, 1948) es ampliamente reconocido como uno de los referentes históricos de la instalación multimedia, miembro de la primera generación de instaladores surgida en el contexto artístico norteamericano en la primera mitad de los años setenta. Su experiencia vital y artística le ha llevado vivir a caballo entre Barcelona y Nueva York, y en los últimos veinte años ha establecido un fuerte vínculo con Galicia, pasando varias temporadas en la Costa da Morte.

Torres analiza de forma tenaz los acontecimientos más destacados del convulso siglo XX y sus repercusiones en la actualidad. Su trabajo se traduce en hábil ejercicio poético y abrumadora reflexión crítica de la sociedad contemporánea, plasmados a lo largo de cinco décadas de intensa producción artística.

Crebas es un término propio del léxico de la Costa da Morte, que designa todos aquellos objetos que las mareas depositan en la orilla, a consecuencia de un naufragio u otras circunstancias. Bajo este título, la exposición muestra una selección de piezas datadas entre 1976 y 2019, que sintetizan la esencia de la obra de Torres. Es una nueva oportunidad de releer su trabajo desde otras perspectivas, observando los vínculos existentes entre las diferentes etapas de su trayectoria artística, que explora aspectos de carácter histórico, filosófico, político y antropológico, expresados a través de múltiples medios como la instalación, la fotografía, el dibujo o la escultura. Aquí se presentan una serie de obras inéditas directamente relacionadas con Galicia, que enlazan con sus primeras piezas conceptuales de los setenta, articuladas en perfecto diálogo con obras posteriores, muy particularmente instalaciones multimedia, concebidas como un dispositivo de narración complejo, con frecuencia resultado de un exhaustivo proceso de investigación.

Especialmente destacable es una de sus piezas históricas, Construction of the Matrix, presentada en la Bienal de Venecia de 1976, o La campana hermética, espacio para una antropología intransferible, una monumental instalación a modo de Wunderkammer o gabinete de maravillas, revelada aquí como génesis y sustento de toda una vida de creación. Miles de objetos de enorme carga simbólica que, al igual que las crebas, atestiguan vivencias personales, sucesos históricos y reiteraciones de la memoria.

En el trabajo de Francesc Torres subyace, además, un acto reflexivo de su papel como artista y defiende que el arte es, ante todo, un patrón de comportamiento de la especie humana como forma de aprehender el mundo y su propia existencia, una acción que le da sentido. De este modo, la práctica del arte no se entiende tanto como una profesión sino como una necesidad radical, primaria. Este sentir de Torres, acentuado bajo el influjo del finis terrae gallego que da pie a esta exposición, justifica sus palabras: “Frente al mar no hay carrera, no hay mercado, no hay profesión en el sentido clásico del término, solo hay pulsión y respuesta ante el hecho de estar vivo”.

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