Forgotten Island. Colección CGAC
Forgotten Island plantea una reflexión sobre la creación artística como un ejercicio de resistencia y cuestionamiento, en el que lo íntimo, el espacio privado y el propio marco circunstancial funcionan como una especie de mapa para abordar el territorio de lo comunitario.
La exposición presenta una selección de obras pertenecientes a la Colección CGAC, en su mayoría adquiridas en los últimos años, y ninguna de las cuales se ha expuesto anteriormente en este centro.
El título proviene del texto «La isla olvidada» de Gloria Fuertes, que abre su primer libro de poemas. Mediante la metáfora de la identidad, la autora explora la comparación de la voz poética con una isla íntima y solitaria, pero capaz de proyectar su dimensión espiritual y crítica. En este sentido, la exposición se centra en la idea del ser humano como una entidad individual pero interdependiente.
Dividida en tres actos, la exposición se desarrolla como un tránsito entre el yo y el otro. En la primera sala, se revelan los deseos privados, el cuerpo vulnerable y los procesos de individuación. El acercamiento a una experiencia íntima posibilita un escenario de reciprocidad al asumirla como un reflejo de nuestras propias inquietudes. Una segunda parte se presenta como un espacio liminal; como una advertencia sobre la construcción de la imagen y su capacidad para modelar la percepción, cuestionando los mecanismos a través de los cuales se representa la realidad. Con esta pregunta en mente, la tercera sala alude a proyectos que se inspiran en su entorno inmediato para resaltar sus pasiones y prejuicios, identificando un imaginario compartido respecto a la configuración del territorio.
La experiencia subjetiva, la memoria y las huellas de lo cotidiano constituyen una vía de escape inicial que impulsa el acto expresivo para activar una herramienta de lectura universal. Partiendo de la premisa de que todos somos islas interrelacionadas en una especie de archipiélago social, la exposición saca a la luz narrativas que corren el riesgo de quedar fuera del foco de atención. Aquí, la obra de arte resuena como un eco, desbordando lo particular para codificar nuevas interpretaciones psicológicas, simbólicas, políticas y culturales que nos permiten reconocernos a nosotros mismos.