16 de septiembre de 2014 La primera muestra monográfia de Antón Patiño ahonda en los sentimientos oceánicos

Museo do Mar de Galicia

La exposición Océano, del artista monfortino Antón Patiño, se inauguró hoy en el Museo Mar de Galicia, en un acto a lo que asitiu el conselleiro de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria, Xesús Vázquez Abad, y el secretario xeral de Cultura, Anxo Lorenzo.  La muestra reúne un total de doce piezas de gran formato, en la que el pintor trata de plasmar en el lienzo el amplio abanico de sensaciones que provoca el mar, como la soledad, el sopor, el miedo o la libertad, entre otras.

El titular de Cultura y Educación subrayó que en esta muestra "el visitante podrá ver y sentir el propio Océano de maneras distintas, pues las obras que configuran esta muestra no se conocen sólo por la vista, sino que se perciben con todos los sentidos, de una manera casi sinestésicoE.

Vázquez Abad finalizó su intervención agradeciendo la Antón Patiño la implicación ·emocional y artística en un proyecto tan especial como complejo", al mismo tiempo que invitó al público la "disfrutar con el Arte del protagonista".

Composición de la muestra
En esta exposición el creador se acerca al ideal del sentimiento oceánico mediante amplios trazos en color azul ultramar, blanco mineralizado, verdes líquidos o negros de luto y tormenta. Mediante lo empleo del barniz y diversos pigmentos el autor trata de atraer la memoria emocional del espectador en distintos bloques monográficos.

El drama del mar está ampliamente representado en esta muestra, con obras que recuerdan las catástrofes ecológicas en las costas gallegas como las del 'Polycommander', 'El Casón', o 'El Mar Egeo', y más recién lo 'Prestige'. Este relato lo culmina la obra 'Archivo del Destrozo', formada por pequeñas piezas de madera con restos de chapapote con releve, y va acompañada por la proyección de imágenes de un cuaderno, que Patiño fue haciendo con recortes de periódicos y que ahora desarrolla en uno diario visual.

Los llamados fuegos de Sano Telmo, a los que rogaban los marineros en los días de tormenta, conforman su composición 'Noches de Treboada', en la que se representan los brelos de las descargas eléctricas en el cielo como una constelación en la noche. El cuadro mostrara como un oscuro abismo con partículas metalizadas.

La obra 'Memoria blanca', está compuesta por una fila de cuadros que conforman una superficie de más de diez metros de largo que abarca ojos, dornas, esferas o siluetas espectrais sobre el fondo de un blanco mineralizado, sucado por el brelo y relámpagos representados con el barniz ocre anaranjado hasta el rojo.

Registros cromáticos
Frente a esta obra se sitúa 'Redes', una evocación a la puesta del sol. Se trata de la pintura policromática expandida por un lío. Por otra parte 'Ojos de buey', es una creación que conforma uno todo con la pared, compuesta por huecos cautivos que pretenden comprimir la inmensidad del mar al alcanzar la línea del horizonte.

Desde la perspectiva de las profundidades marinas se desarrolla 'Memoria Subacuática', que con casi seis metros de largo y con un registro cromático de verdes y azules, pretende mostrar al espectador la transparencia del mar.

Para finalizar el autor recrea la legendaria 'Furna de Fingal', sita en la isla de Staffa, en las Hébridas Interiores, en Escocia. Mediante un tríptico y con un juego de horizontales y verticales, desde lo interior de la misma, acerca las columnas de basalto con una masa de azul.