Del 27 de marzo al 30 de agosto de 2015 José Guitián. Fotógrafo en Compostela, 1950-1980

Imágenes de Compostela durante más de cuatro décadas

Museo das Peregrinacións e de Santiago

El auto de las lecheras (1951)

Guitián es uno de los compostelanos que más y mejor ha sentido latir la vida compostelana. La vio pasar cada día ante el objetivo de su cámara durante más de cuatro décadas, desde finales de los años cuarenta hasta su jubilación, en 1989.

Tras vivir sus primeros años en Cuba, a donde habían emigrado sus padres, la familia se instala en Compostela en 1936, ciudad donde poco después aprende la profesión de fotógrafo, de la que se enamora, al mismo tiempo que lo hace de la ciudad, que convertirá en el gran objetivo de su trabajo y de su vida. Formado con fotógrafos locales de la talla de Ksado y Almeida, a comienzos de los años cincuenta empieza a trabajar de manera autónoma montando el estudio Foto Guitián, que lograría gran fama. Especializado en el retrato y la fotografía científica, dedica también tiempo a dejar en imágenes la ciudad misma -ahí está su famosa serie de nocturnos-, sus gentes y sus costumbres. Por su cámara pasa, por lo tanto, la evolución urbana y humana compostelana de la segunda mitad del siglo XX.

La exposición José Guitián. Fotógrafo en Compostela 1950-1980, responde por lo tanto, a estas premisas. El Museo de las Peregrinaciones y de Santiago realiza con ella un acto de justicia con la obra de Guitián, en gran parte recuperada gracias a esta muestra, y con la propia ciudad de Santiago, que no podía permitirse el lujo de dejar sin positivar para el presente y el futuro una crónica en imágenes de semejante proporción.

De esta forma entiende el fotógrafo José Guitián Seijo, nacido en Cuba en 1925, la profesión que centró su vida, una vida marcada, además de por la fotografía, por otras dos grandes pasiones: la ciudad de Santiago de Compostela y una inquietud social y cultural sin límites. Son tres pasiones que continúan en el presente: "Llegué a la fotografía en la ciudad de Santiago por casualidad, debido la que la Guerra Civil impidió que pudiera estudiar en la Universidad, como querían mis padres, pero ahora no me imagino habiendo sido otra cosa: ponerse detrás de la cámara, mirar por el objetivo y disparar una foto es un acto de relación con la máquina, pero sobre todo es siempre un acto individual de creación y debe acabar en un acto de comunicación, de cultura".